EL CASTILLO DE DRACULA

Muy lejos de Transilvania, el castillo que sirvió de decorado a la famosa novela de terror se encuentra en el norte de Escocia. El castillo de Drácula está siendo restaurado para ser transformado en hotel. Bram Stoker se inspiró en sus pasadizos secretos y su lúgubre fachada para ambientar la célebre novela.

Por Pierre Dumas

Es sabido que la historia de Drácula, famoso personaje de las letras y del cine de terror, se inspiró en un verdadero conde rumano, Vlad Tepes, llamado también Vlad el Empalador, por la cruel costumbre que tenía de torturar y matar a sus enemigos. Vlad Tepes era hijo de Vlad Dracul, y vivió de 1428 a 1476 en Valaquia, hoy día una región rumana que fue en otros tiempos el último principado cristiano frente a las extensas estepas donde vivían hordas de caballeros turcomanos y mongoles. Dracul en rumano quiere decir “Diablo”, y sin duda el nombre caracterizó la crueldad del padre de Vlad el Empalador. Draculea, por su parte, quiere decir “Hijo de Dracul”.
Sin embargo, es menos conocido que el castillo que inspiró al novelista irlandés Bram Stoker para servir de ambiente a la novela se encuentra en el extremo norte de Escocia, muy lejos de la oscura Transilvania del Medioevo. Los fanáticos del famoso conde, y los lectores de la novela, se alegrarán de saber que el castillo está renaciendo para vivir una segunda vida. Felizmente no será como el personaje para cuyas aventuras sirvió de morada, sino que su recuperación será para fines más pacíficos: el objetivo es que Slains Castle sirva sobre todo para desarrollar turísticamente una región aislada del norte escocés, cuyos únicos encantos eran hasta ahora acantilados bañados por un mar furioso y relieves desprovistos de vegetación.

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El castillo de la pesadilla
Cuando se conocen las ruinas del castillo de Slains, no hace falta una imaginación tan prolífica como la de Bram Stoker para imaginar algún episodio lúgubre ocurrido entre sus paredes. La fachada austera, el paisaje severo y los rugidos del viento entre las paredes desnudas sirven de por sí como marco para cualquier cuento de terror.
Pese a esas credenciales que parecen tan poco gratas, pronto se podrá hasta dormir en las habitaciones del castillo. Un grupo de inversionistas de la región está restaurando las ruinas para transformar el edificio, abandonado desde principios del siglo XX, en un hotel de lujo que tendrá 35 apartamentos, de una o dos habitaciones, para estadías turísticas. Las viejas paredes del siglo XVI volverán a tener vida, como en el siglo XIX, cuando el castillo se convirtió en polo de atracción para famosos de la época –entre ellos Bram Stoker-, que iban a darse el gusto de darse un susto en el fúnebre castillo, con sus supuestos fantasmas y sus pasajes subterráneos secretos. La novela de Drácula fue incluso escrita en parte en la vecina localidad de Port Errol – Cruden Bay, un pueblito costero del Aberdeenshire (la región de Aberdeen, el puerto industrial del norte escocés). El escritor tenía un cottage en el caserío, y además de Drácula, escribió otros cuentos de terror inspirados en las leyendas sobrenaturales que circulan en la zona.
Como para confundir un poco más las cosas, hay que tener en cuenta que hay dos castillos de Slains en la región. Está el antiguo castillo, una fortaleza del siglo XIII, que fue destruida por el rey James VI. Y está el “moderno” castillo, el que inspiró a Bram Stoker, levantado en el siglo XVII como residencia de los Condes de Errol. El último de ellos, arruinado, debió vender el castillo en 1916, que desde entonces quedó deshabitado y arruinándose. El mal tiempo recurrente en la zona hizo su trabajo, y en pocos años se derrumbaron techos y aberturas, para dejar sólo las ruinas de granito (que se podían visitar hasta el inicio de las obras de recuperación).
Los turistas que se alojen en sus habitaciones no necesitarán llevar ajo y crucifijos en sus valijas para espantar a supuestos vampiros. Pero sin duda, en las noches de tormenta, con el viento asediando los ventanales y la niebla rodeando las almenas, algunos se acordarán de la pesadilla que tuvo Bram Stoker una noche, en estas mismas habitaciones, pesadilla que estuvo en el origen de su inspiración para “Drácula”. Un vívido relato del sueño se menciona en sus cuadernos de apuntes (hoy conservados en un museo de Filadelfia), y sin duda será relatado a los viajeros cuando lleguen al castillo, restaurado tal como era en sus tiempos originales, gracias a la consulta de los documentos conservados en los archivos escoceses.

Para leer: “Drácula”, de Bram Stoker.
Cómo llegar: hasta Aberdeen por vuelos internos británicos o por tren desde Londres, directos o vía Glasgow o Edimburgo. Se accede a Slains por un camino de paseo desde el pueblito de Cruden Bay. Hay un estacionamiento al borde de la ruta A975 que bordea la costa al norte de Aberdeen, en las cercanías del castillo.
Alojamiento: La localidad de Port Erroll / Cruden Bay (uno u otro nombre aparecen en los mapas, según las ediciones) tiene algunos hoteles, pero la oferta es mucho más variada en Aberdeen.
A pocos kiómetros: El pintoresco puerto de Port Erroll, las antiguas casas de Oldmeldrun, que vieron pasar al mítico rey escocés Robert Bruce, el simpático pueblo costero de Collieston.
En Internet: http://www.visitscotland.com, http://www.agtb.org, http://www.aberdeencity.gov.uk.

Drácula en su tierra
El vampiro más famoso del cine y la literatura es profeta en su tierra. El castillo de Bran, una fortaleza del período feudal cerca de la localidad rumana de Brasov, en Transilvania, está rodeado por la leyenda de Drácula, aunque en realidad Vlad Tepes nunca vivió allí. Es que la maciza silueta del castillo no puede más que hacer pensar en mazmorras, telarañas y vampiros, un atractivo algo macabro que ahora tiene innegables ribetes turísticos.
La fortaleza fue construida para un grupo de caballeros teutones en el siglo XIII, con el objetivo de defender el importante Paso de Bran, uno de los principales lazos comerciales entre Transilvania y el resto de Rumania en la Edad Media. La agitada historia rumana hizo pasar el castillo de mano en mano, hasta que en 1920 fue donado a la familia real, que la convirtió en su residencia de verano hasta 1947. Desde mediados de los años 50, es un museo donde los turistas buscan en cada rincón la sombra de Drácula… Con el tiempo, los rumanos se resignaron a que la figura del vampiro sea un imán irresistible para los turistas, y ahora bautizan con su nombre, o ambientan a su estilo, numerosos restaurantes, clubes nocturnos y bares temáticos donde campean murciélagos de goma, capas negras, crucifijos y (por las dudas) también ristras de ajo.
La moda también pareció convencer al gobierno rumano, que después de muchas idas y venidas aprobó a fines del año pasado el proyecto para construir un parque temático sobre Drácula. Según las últimas noticias, la ubicación será en Snagov, localidad sobre un lago turístico cerca de Bucarest, ya que la propuesta inicial de construir el parque en Transilvania generó numerosas protestas entre los defensores del ambiente, y hasta en la UNESCO, que incluyó al sitio en su listado de patrimonios históricos de la humanidad. Según los trascendidos, el parque tendrá varios juegos de horror, un castillo gótico con efectos especiales, laberintos, y por supuesto… un vampiresco hotel para pasar noches realmente de terror.

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